No més complicitats amb Isrel

dimarts, 27 de setembre del 2011

Día 7. Visita a la región de Galilea

Tras una noche conviviendo con los insectos autóctonos (hubo algún que otro sobresalto relacionado con arañas e insectos varios) nos levantamos dispuestos a continuar nuestra aventura.

Nos subimos en el autobús (o guagua) y partimos hacia la región de Galilea. Atrás dejamos el Valle del Jordán hasta llegar a nuestra primera parada: Sakhnin, uno de los intentos más significativos de convivencia entre árabes y judíos.

Nos encontramos con Hassia, una activista israelí que participa en la ONG SIKKUY (www.sikkuy.org.il) que, tal y como nos explicó se dedica a promover la igualdad entre árabes y judíos, a luchar contra la sangrante discriminación que existe, etc. Hassia insistió en que recorriésemos parte de la ciudad a pie para poder visualizar mejor la caótica infraestructura de las calles de los barrios árabes (ya que normalmente se les deniega el permiso de construcción). En esta ciudad los judíos se organizan en comunidades que se autoadministran para así conseguir un aislamiento de la población árabe. Si cualquier persona desea vivir en dichas comunidades tendrá que solicitar un permiso a la administración de dicha comunidad y ésta se lo podrá denegar o aceptar sin tener que justificar su decisión.

Más tarde visitamos un cementerio árabe antiguo en el que la ONG Sikkuy construyó una valla metálica alrededor del mismo, la peculiaridad es que la decisión de poner la valla fue fruto de la interacción entre árabes y judíos; puesto que tomaron esta decisión conjunta tras unos encuentros organizados por esta asociación.

Nos despedimos de Hassia y partimos a comer en el restaurante de unos palestinos cristianos de un pueblo cercano. Después de esta parada nos dirigimos al pueblo de Bir´im.

La administración de esta región de Galilea declaró a Bir’im zona verde pero en realidad es un antiguo pueblo palestino, ahora en ruinas. En él se pueden apreciar medio centenar de casas derruidas o destruidas. Allí nos habló Naheida, una antigua habitante de este pueblo que nos relató la dramática expulsión que sufrieron a manos del ejército israelí. A raíz de la expulsión la mitad del pueblo se fue a vivir, a un pueblo vecino (a unos 4km) y la otra mitad de la población se fue a vivir a un pueblo del sur del Líbano. Su familia intentó volver en varias ocasiones y el ejército se lo impidió hasta que éste tomó la decisión de bombardear el pueblo; este suceso fue especialmente trágico debido a que los habitantes del pueblo vecino podían ver cómo sus antiguas casas eran destruidas. Esta misma historia se ha repetido en multitud de antiguos pueblos palestinos que estarían situados en lo que ahora es Israel.

Nuestro viaje de vuelta a Jerusalén fue largo y llegamos muy cansados, apenas cenamos nos fuimos a dormir porque al día siguiente tocaba currar.

Esto es todo por hoy amigos y amigas. Hasta mañana

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