No més complicitats amb Isrel

dimarts, 26 d’agost del 2014

Día 10. Jerusalen, primera parte: El gigantesco complot de muerte en un mundo paralelo


¡Bienvenidos a Jerusalem! Ni capital de Israel ni capital de Palestina, territorio Internacional, o eso dicen…

¿Sabías que si buscas en google maps la ciudad de Jerusalem sólo aparece la parte ocupada por el estado de Israel? ¡La zona perteneciente al estado Palestino se nos presenta como zonas verdes! Pero créannos realmente existe, hemos estado allí y no era monte. 

La llegada a la ciudad nos parece desconcertante: está todo impecable. Tenemos césped en los parques, sistemas de regadío, flores y arboles adornando las calles y brigadas de  limpieza fregando la piedra blanca e impoluta con la que está construida toda la ciudad. Somos prácticamente el único grupo de turistas, está claro que no les iba a salir gratuita la masacre en Gaza.  
Meir Margalit nació en Buenos Aires y reside desde 1972 en Jerusalén. Es activista en distintos grupos de la izquierda israelí y concejal de esta misma ciudad hasta hace poco, su partido creía que él era demasiado radical y <<vendieron>> su puesto. También pertenece al Comité Israelí Contra la Demolición de Casas y al Centro por las Iniciativas de Paz, su intención es luchar desde dentro para mover las estructuras internas, aunque tenga que pagar un alto precio. Será nuestro guía durante la mañana en la ciudad milenaria.
Nuestra primera parada es el Palestin Political Center: Al Marsa. En árabe la palabra al marsa significa “el puerto”, y debe de ser el puerto por donde entran la cantidad de palestinos, a los que el estado de Israel derriba sus casas, para pedir apoyo legal. En este centro nos recibe Miha Kurs de la organización Grassroots Al-Quds Jerusalem y uno de los fundadores de Breaking the Silence (organización israelí que reúne las declaraciones de la gente que sufre la ocupación del esto de Israel para poder explicar cuándo se cruza el límite entre la seguridad y el genocidio. Pretende declarar a los israelís cual es la verdadera función de su gobierno: apartheid y genocidio).

Desde la NAKBA (1948) dos mil judíos y cuarenta mil palestinos perdieron sus casas. La ciudad se dividió en dos: Este y Oeste, el Oeste es el que no aparece en el mapa que te proporciona la oficina de turismo y tampoco en google maps. Desde entonces lo que se ha pretendido es congelar el crecimiento de la población palestina a base de dificultar la vida de los palestinos en Jerusalén con impedimentos a la hora de construir o reformar casas, incremento de colonias judías, ocupación de casas palestinas, cese de servicios básicos para la vida en la zona oriental, duros controles para entrar o salir de la ciudad, etc. Consecuentemente las ciudades Ramallah y Bethlehem han visto como su población se ha incrementado de manera desorbitante. El Estado de Israel no reconoce el Estado Palestino y tampoco a su población. Los palestinos sólo tienen derecho a voto en las elecciones municipales. Este insulto hace que la población palestina se dedique a boicotear las elecciones y  no participen. Aunque estemos en territorio internacional, realmente es el estado de Israel quien controla esta ciudad y la distribución de recursos, además está prohibido exhibir ninguna bandera palestina por eso la ciudad está inundada de banderas negras que la substituyen. Los barrios palestinos tienen las mismas dificultades, que el resto de los palestinos de Cisjordania, en torno al servicio de aguas, recogida de basuras, escuelas, hospitales, y un sinfín de necesidades que se requieren para la consecución de la vida diaria. 





Al Marsa se dedica principalmente a generar posiciones de liderazgo palestino en la ciudad, poniendo en contacto a estos líderes de cada comunidad para que puedan trabajar en equipo. No es fácil conectar a estos dirigentes, normalmente viven separados por el gran muro de seguridad israelí o por los pasaportes palestinos que les impiden viajar de las distintas ciudades palestinas a Jerusalem. Si un palestino de Bethlehem quiere desplazarse hasta Jerusalem en una ocasión normal tardaría una media hora en coche. Pero esta no es su suerte. Para hacerlo tienen que pedir un permiso que puede llegar a tardar meses. En caso de querer ir a trabajar a esta ciudad el permiso les saldría por unos dos mil euros por cada mes trabajado, evidentemente es contraproducente. De esta manera, muchas familias se han visto aisladas y han perdido el contacto o soporte que se podrían dedicar. Una vez conseguido el permiso les espera un duro control en los checkpoints que se encuentren por el camino, que pueden zanjar con el retorno inesperado a sus casas.

El gigantesco complot de muerte desde las ofensivas a Gazas hizo crecer la tensión en toda la región de Cisjordania, Miha Kurs nos desvela la dificultad de ser israelí y estar a favor de la causa palestina, aún así él sigue pudiendo bañarse en un mar de privilegios que no gozan los palestinos. Es por eso condición sine qua non que los palestinos fortalezcan su voz de manera paulatina y de barrio a barrio. Grassroots pretende ampliar las herramientas para que los palestinos puedan reivindicar sus derechos.
Nada es simple en este país: Israel ha creado una gran red de colaboradores que generan desconfianza, miedo e inseguridad entre unos y otros. La convivencia se hace muy difícil. Pero recogiendo palabras de José Martí, político y escritor cubano, “Es la hora de los hornos y sólo hay que ver la luz”, y “¡nosotros no tenemos más que mirar la luz!” Nuestra esperanza es la solidaridad.
Nos encontramos en la calle Haim Bar-lev y Meir Margarit nos dice con sarcasmo “ahora ya podéis estar tranquilos, estamos entrando en Israel y estáis a salvo del terror árabe”. Haim Bar-lev fue un general que sirvió a los colonos británicos en las unidades de Defensa Judía. Resulta extraño creer que el estado de Israel pretende alguna opción de cese de conflicto otorgándole a esta calle dicho nombre.
Pero lo siguiente sería entrar en el terror judío. Nos dirigimos al barrio ultra ortodoxo judío Mea Shearim. Digo ultra porque no sé si existe otra palabra que vaya por encima de ese nivel. Nuestro guía nos aconseja que el grupo no se disgregue y que no responda a las represalias de los autóctonos, que pueden ser varias. A la vista es un barrio humilde, con cantidad de gente por la calle. Los callejones son estrechos y configurados por torres de edificios de cuatro o cinco plantas, en cuyas ventanas no faltan las rejas de seguridad. En un primer momento nos parece que la moda no tiene cabida en este barrio: ¡todo el mundo viste igual! Son sólo apariencias, aunque el negro y el blanco dominan la gama de colores, existen distintos estilos de indumentaria judía: los hay que llevan americana, los hay que llevan batines, los hay que llevan sombreros o también kipá. Para la otra mitad de la población, las mujeres, el estilo es muy de los años  20’. La gran mayoría se cubren la cabeza con un velo y lo más impresionante de todo es que puedes ver como debajo llevan la cabeza rapada. El pelo de la mujer es considerado pecado carnal nivel diez, casi tanto como su voz, la cual tampoco puede exhibirse en público. Casi todas empujan un carrito con uno o dos bebés y a su falda van enganchados otros dos hijos, vestidos con la misma ropa y peinado que los adultos. La vida del judío ortodoxo le impide tener televisión en casa, renegando de toda tecnología. Muchos no tienen móvil, y los que lo tienen son modelos muy antiguos o se descargan una aplicación que convierte el iphone 5 en un nokia 5190, el primero que tenía el juego de la serpiente. Tampoco pueden leer el periódico ni recibir información de fuera de la sinagoga. Por este motivo, las calles están inundadas de carteles que informan sobre lo que se debe pensar. Se debe pensar por ejemplo que “la mujer humilde no crea guerras”; o “el ejercito es una casa de putas” (polos opuestos se unen, la extrema izquierda y la extrema ortodoxia judía a veces rozan).

No podemos sentirnos observados porque para ellos observarnos es pecado. Nos giran la cabeza, se tapan la cara con el sombrero, se cambian de acera y una abundancia de gestos surrealistas. Pero los hay de valientes que en vez de ignorarnos nos insultan y nos lanzan agua para que nos vayamos, no somos bienvenidos. Salimos del barrio, ¡qué descanso! Pero es que Bertolt Brech ya dijo en Canto de Peachum “Ser bueno ¿quién no lo desearía? Pero sobre este triste Planeta los medios son restringidos. El hombre es brutal y pequeño ¿Quién no querría, por ejemplo, ser honesto? Pero ¿Se dan las circunstancias? ¡No! Ellas no se dan aquí”.

dilluns, 25 d’agost del 2014

Dia 9: Nos despedimos del Valle del Jordán (4t dia)

Català:


"Em dic Aixa. Tinc 8 anys i un germà de 9, Hamza. Visc en un petit poble al cor de la Vall del Jordà anomenat Al Fayasil. Cada matí em llevo per anar a l'escola i els meus dies transcorren com a qualsevol nena. La mare treballa en un assentament de colons en una explotació agrícola. Una nit, mentre dormia, vaig escoltar cops molt forts i lladrucs de gossos. Estava molt espantada. Després d’uns minuts de tensa espera, van entrar a la meva habitació tres militars. La mare cridava molt. No entenia el que passava i no sentia ni veia al meu pare. Les llàgrimes van sorgir davant la impotència i la incertesa de saber què passava. Quan tot es va calmar, vaig abraçar la mare i vàrem dormir fins l'endemà al matí. No he tornat a veure al pare des de llavors.



Hi ha dies que vull sortir al carrer a jugar amb les meves amigues. No entenc per què mai em deixen. Hamza pot fer el que vulgui però jo sempre he d'anar acompanyada d'ell. Penso que no és just. La mare diu que he de fer cas al pare però ara que no hi és, Hamza és l'home de la casa.



L'avi em va explicar que fa uns anys el poble era fèrtil i tot era verd. Em sembla una cosa impossible perquè ara tot és terra i gairebé no tenim aigua. A vegades tenim subministrament només un cop per setmana, en el millor dels casos. L'estat israelià va robar els nostres recursos i ara hem de pagar per ells. Tampoc entenc això.



A vegades hem d'anar a comprar fora del poble perquè aquí, on vivim, no tenim tot el que volem. M'enfado amb la mare. Normalment no triguem més de 15 minuts a arribar al poble gran, però ella diu que és millor sortir amb temps perquè podrien aturar-nos en un checkpoint. Per què els militars ens fan perdre tant de temps i ens tracten així? No ho entenc. Potser sigui perquè només sóc una nena.

Fa tres dies va arribar al poble un autobús ple de gent desconeguda. Em sembla molt estranya la seva vestimenta i la seva forma d'expressar-se. No els entenia perquè no parlaven el meu idioma i intentaven comunicar-se amb mi. Aquest fet em va intimidar una mica, encara que em va semblar curiós saber que feien aquí.

Rasheed, que col·labora amb el poble en la seva reconstrucció, ens va explicar que venien per ajudar en diferents projectes. Potser tinguem una nova escola, una clínica o un nou camp de futbol. Seria genial un camp de futbol.”

Aquesta història es repeteix, cada dia, a qualsevol casa de la Vall del Jordà. Durant aquests dies hem hagut d'aprendre i entendre la seva cultura i les seves difícils circumstàncies. El xoc cultural i el clima extrem són els principals inconvenients que trobem els brigadistes durant la nostra estada. Hem hagut d'abstreure'ns i deixar de banda el nostre etnocentrisme per evitar que la convivència fos un escull insalvable.

Ens acomiadem d'Al Fayasil amb un sabor agredolç. D'una banda la nostra sensació de poder haver estat més productius, les condicions desagradables i l'alleujament de tornar a "casa" i poder gaudir d'una dutxa i de les comoditats que havíem perdut durant aquests dies. Mentre pensem d'aquesta manera, les persones que hem conegut continuen la seva lluita diària amb la dura realitat.

El dia acaba amb la visita del grup al Mar Mort. Es va presentar el debat sobre la possibilitat de no pagar l'entrada per evitar ingressar diners a les arques de l'estat Israelià. Finalment, i davant la impossibilitat de coordinar les diferents postures, va entrar tot el grup. El Mar Mort és un llac salat situat en una profunda depressió a 416,5 m sota el nivell del mar, entre Israel, Cisjordània (territori en disputa amb l'Autoritat Nacional Palestina) i Jordània. Rep aigua del riu Jordà, d'altres fonts menors i de l'escassa precipitació que es produeix sobre el llac, i el nivell de les seves aigües és el resultat del balanç entre aquestes aportacions i l'evaporació.

Arribem a Beit Sahour després d'un curt viatge de 40 minuts. Han estat uns dies molt durs i això ens fa plantejar diverses preguntes; Estaríem preparats per viure en un lloc sense futur, condicions extremes i incertesa diària? Com pot resistir els habitants d'aquesta àrea un setge tan notori i injust per part de l'exèrcit israelià? Podríeu fer-ho vosaltres?



Pascual&Villegas




Castellano:


“Me llamo Aixa. Tengo 8 años y un hermano de 9, Hamza. Vivo en una pequeña aldea en el corazón del Valle del Jordán llamada Al Fayasil. Cada mañana me levanto para ir al colegio y mis días transcurren como cualquier niña. Mamá trabaja en un asentamiento de colonos en una explotación agrícola. Una noche , mientras dormía, escuche golpes muy fuertes y ladridos de perros. Estaba muy asustada. Después de varios minutos de tensa espera, entraron en mi habitación tres militares. Mamá gritaba mucho. No entendía lo que pasaba y no oía ni veía a papá. Las lagrimas surgieron ante la impotencia y la incertidumbre de saber lo que pasaba. Cuando todo se calmó, abrace a mamá y dormí hasta la mañana siguiente. No he vuelto a ver a papá desde entonces.


Hay días que quiero salir a la calle a jugar con mis amigas. No entiendo porque nunca me dejan. Hamza puede hacer lo que quiera pero yo siempre tengo que ir acompañada de él. Pienso que no es justo. Mamá dice que tengo que hacer caso a papá pero ahora que no está ,Hamza es el hombre de la casa.


El abuelo me contó que hace unos años el pueblo era fértil y todo era verde. Me parece algo imposible porque ahora todo es tierra y casi no tenemos agua. A veces tenemos suministro solamente una vez por semana, en el mejor de los casos. El estado israelí robó nuestros recursos y ahora tenemos que pagar por ellos. Tampoco entiendo esto.


A veces tenemos que ir a comprar fuera del pueblo porque aquí, donde vivimos, no tenemos todo lo que queremos. Me enfado con mamá. Normalmente no tardamos más de 15 minutos en llegar al pueblo grande, pero ella dice que es mejor salir con tiempo de sobra porque podrían pararnos en un checkpoint. ¿ Por qué los militares nos hacen perder tanto tiempo y nos tratan así? No lo entiendo. Quizás sea porque sólo soy un niña.

Hace tres días llegó al pueblo un autobús repleto de gente desconocida. Me extraño mucho su vestimenta y su forma de expresarse. No les entendía porque no hablaban mi idioma e intentaban comunicarse conmigo. Este hecho me intimidó un poco, aunque me pareció curioso saber que hacían aquí.

Rasheed, que colabora con el pueblo en su reconstrucción, nos explicó que venían para ayudar en diferentes proyectos. Quizás tengamos una nueva escuela, una clínica o un nuevo campo de fútbol. Seria genial un campo de fútbol.

Esta historia se repite, cada día, en cualquier casa del Valle del Jordán. Durante estos días hemos tenido que aprender y entender su cultura y sus difíciles circunstancias. El choque cultural y el clima extremo son los principales inconvenientes que encontramos los brigadistas durante nuestra estancia. Hemos tenido que abstraernos y dejar de lado nuestro etnocentrismo para evitar que la convivencia fuese un escollo insalvable.

Nos despedimos de Al Fayasil con un sabor agridulce. Por un lado nuestra sensación de poder haber sido más productivos, las condiciones desagradables y el alivio de volver a “casa” y poder disfrutar de una ducha y de las comodidades que habíamos perdido durante estos días. Mientras pensamos de esta manera, las personas que hemos conocido continúan su lucha diaria con la dura realidad.

El día termina con la visita del grupo al Mar Muerto. Se presentó el debate sobre la posibilidad de no pagar la entrada para evitar ingresar dinero en las arcas del estado Israelí. Finalmente, y ante la imposibilidad de coordinar las diferentes posturas, entró todo el grupo. El Mar Muerto es un lago salado situado en una profunda depresión a 416,5 m bajo el nivel del mar, entre Israel, Cisjordania(territorio en disputa con la Autoridad Nacional Palestina) y Jordania. Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel de sus aguas es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.

Llegamos a Beit Sahour después de un corto viaje de 40 minutos. Han sido unos días muy duros y ello nos hace plantearnos varias preguntas ; ¿ Estaríamos preparados para vivir en un lugar sin futuro, condiciones extremas e incertidumbre diaria? ¿ Cómo puede resistir los habitantes de este área un asedio tan notorio e injusto por parte del ejercito israelí? ¿ Podríais hacerlo vosotros?



Pascual&Villegas

diumenge, 24 d’agost del 2014

Dia 8: Tercer dia a la vall del Jordà

Català:

Tercer dia a la vall del Jordà

Avui ha estat un dia força dur, temperatures altíssimes i molta feina. La nit anterior un grup de nosaltres va anar a ajudar en la construcció d'una escola per a nens i nenes. L'escola està situada al nord de la vall del Jordà, al costat d'un campament d'hivern d'un grup de beduins. A la vegada està molt aprop d'una base militar situada en zona C, i per això havíem de ser molt discrets durant la construcció ja que no podíem atraure l'atenció dels militars: utilitzant la menor llum possible i intentant fer molt poc soroll. Vam arribar en un camió replet de blocs de fang i ens vam posar a completar dos de les parets de l'escola.
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A les 4 de la matinada s'ha aixecat el primer grup, que ha començat a fer blocs de fang. A les 8:30 la calor se'ns va tirar a sobre i va ser impossible treballar. Avui hem tingut temperatures molt altes i sembla ser que demà seguirà així. És per això que hem aprofitat les primeres i les últimes hores del dia per treballar. Encara que no tothom ha tingut tanta sort. Tres de nosaltres han anat a treballar a casa de Hamda. Aquesta dona té una història particular que mereix ser coneguda. És una dona de 53 anys refugiada del 48 que està casada amb un refugiat palestí del 67, el qual viu a Jordània. Per aquest motiu no poden viure junts perquè la legislació israeliana no ho permet. El seu fill petit no ha conegut mai al seu pare. Casa seva va ser construïda després del 67 i Israel la considera il·legal, la casa ha estat destruida en dos ocasions. Hamda té por que en qualsevol moment l'exèrcit torni i la destrueixi de nou. Cada dia Hamda ha d'anar a treballar a un assentament i reconeix que és una de les pitjors experiències de la seva vida.
L'hem estat ajudant ha habilitar un petita habitació perquè li serveixi de residència i així pugui convertir la seva casa actual una petita botiga de queviures. No cal dir que Hamda estava molt agraïda i ens has estat atenent durant tot el dia, oferint-nos té i un excel·lent dinar.

L'any passat vam quedar una mica descontents de la trobada que vam tenir amb una advocada de la zona, es va presentar amb tota la seva família i també estaven presents molts homes del poble, se la notava cohibida i vam pensar que seria una bona idea que hi anessin només les noies, evitant així la presència d'homes, i així ho hem fet aquest any. Posteriorment ens han explicat a la resta del grup el contingut de la trobada. Vuit dones del grup han viatjat fins a Tubas al nord-est de la vall del Jordà per entrevistar-se amb tres activistes palestines de diferents generacions fet que els ha permès veure vàries perspectives. La trobada ha estat molt positiva, s'ha creat un clima de molta complicitat. La primera pregunta l'ha formulat Sireen Khudiri per a preguntar-nos les similituds i diferències que trobem entre les dones palestines i les de l'Estat espanyol. Això ha permès tractar diferents temes: forma de vestir, avortament, homosexualitat, relacions fora del matrimoni, métodes anticonceptius, prostitució, divorci, maltractaments, etc. Respecte altres anys hem pogut comprovar que les dones palestines han tingut més confiança per parlar de tots aquests temes gràcies a la no presència dels homes.
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Sireen Khudira és una de les dones palestines que ha estat en presons israelianes, concretament al 2012 va estar 4 mesos a presó dels quals va estar 1 mes en una cel·la d'aïllament, la cel·la tenia 1x1'5 metres incloent-hi el lavabo, no hi havia finestres i estava sotmesa a canvis de temperatura constants a través del sistema refrigeració. Posteriorment va estar 1 mes en una altra presó amb altres preses polítiques i els següents dos mesos va estar sota arrest domiciliari. El delicte del que l'acusaven era de suposadament haver contactat via Facebook amb persones potencialment perilloses per a l'Estat d'Israel. Com que no es va poder demostrar en el judici, va quedar en llibertat, però immediatament se la va posar en busca captura. Després de tres mesos d'estar perseguida, va tornar a ser detinguda i va estar una setmana en aïllament, però de nou al judici no van poder aportar proves i va quedar lliure.

El grup que s'ha quedat a la casa ens hem limitat a sobreviure la calor, no ha estat fàcil. Sobre les sis de la tarda ens hem posat a treballar de nou fent blocs de fang. És curiós veure el contrast d'elements de modernitat i de tradició: estàvem barrejant terra, aigua i palla amb els nostres peus al ritme de la música que sortia d'un Ipad.
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A la tornada del metge, hem sopat juntament amb altres veïns del poble, i hem anat a dormir aviat ja que el cansament de la setmana ja es nota. Demà coneixerem Jericó i el Mar Mort, serà de ben segur una jornada més relaxada que les últimes.
Castellano:

Tercer día en el valle del Jordán

Hoy ha sido un día bastante duro, temperaturas altísimas y mucho trabajo.
La noche anterior un grupo de nosotros fue a ayudar en la construcción de una escuela para niños. La escuela está situada en el norte del valle del Jordán, al lado del campamento de invierno de un grupo de beduinos. Está en la zona C muy cerca de una base militar, y por eso teníamos que ser muy discretos para no atraer la atención de los militares: las menos luces posibles y no mucho ruido. Llevamos un camión cargado de ladrillos de adobe y nos pusimos a completar dos de las paredes de la escuela.

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A las cuatro de la mañana se ha levantado el primer grupo que ha empezado a hacer bloques de adobe. A las ocho y media el calor se nos echó encima y fue imposible trabajar. Hoy hemos tenido temperaturas muy altas y parece ser que mañana seguirá así. Por eso, hemos aprovechado las primeras y las últimas horas del día. Aunque no todo el mundo ha tenido tanta suerte, tres de nosotros han ido a trabajar a la casa de Hamda. Esta mujer tiene una historia particular que merece conocerse. Es una mujer de 53 años, refugiada del 48, que está casada con un refugiado palestino del 67 que vive en Jordania. Por este motivo, no pueden vivir juntos porque la legislación israelí no lo permite. Su hijo pequeño no ha conocido nunca a su padre. Su casa fue construida después del 67 e Israel la considera ilegal y la ha destruido dos veces. Hamda tiene miedo de que en cualquier momento, el ejército vuelva y la destruya de nuevo. Todos los días Hamda va a trabajar a un asentamiento de colonos, y reconoce que es una de las peores experiencias de su vida. La hemos estado ayudando a habilitar una pequeña habitación para que le sirva de residencia, y poder poner en su casa actual una tienda de comestibles. Ni que decir tiene que Hamda estaba muy agradecida y nos ha colmado de atenciones, té y una exquisita comida.
El año pasado quedamos un poco descontentos del encuentro que tuvimos con una abogada de la zona. Se presentó con toda su familia y también estaban presentes muchos hombres del pueblo. Se la notaba cohibida y pensamos que sería una buena idea que fueran las chicas solas las que se reunieran con las mujeres, evitando la presencia de hombres. Posteriormente, nos contarían al resto del grupo todo lo relativo al encuentro. Así lo hemos hecho este año. Ocho mujeres de nuestro grupo han viajado hasta Tubas, en el noroeste del valle del Jordán, para entrevistarse con tres activistas palestinas de distintas generaciones, lo que ha permitido ver distintas perspectivas.
El encuentro ha sido muy satisfactorio, se ha creado un clima de mucha complicidad. La primera pregunta la ha hecho Sireen Khudiri, para preguntarnos las similitudes y diferencias que encontramos entre las mujeres palestinas y españolas. Esto ha permitido tratar numerosos temas: formas de vestir, el aborto, relaciones sexuales fuera del matrimonio, relaciones homosexuales, prostitución, anticonceptivos, divorcio, malos tratos, etc. Con respecto a otros años, hemos podido comprobar que las mujeres palestinas han tenido mayor confianza para hablar de todos estos temas sin presiones gracias a la ausencia de hombres.

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Sireen Khudiri es una de las mujeres palestinas que ha estado en prisiones israelís. Concretamente, en 2012, estuvo cuatro meses en prisión de los cuales estuvo un mes en aislamiento. La celda tenía 1 metro por metro y medio incluyendo un retrete, no había ventanas, y por la rejilla del aire solo entraba o aire muy frío o muy caliente. Posteriormente estuvo un mes en otra cárcel con presas políticas, y dos meses más en arresto domiciliario. Su delito: supuestamente haber contactado vía Facebook con personas potencialmente peligrosas para el estado de Israel. Como no se pudo demostrar en el juicio quedó libre, pero inmediatamente se la puso en busca y captura. Tras tres meses de estar perseguida la volvieron a detener y estuvo una semana en aislamiento. De nuevo en el juicio no pudieron aportar pruebas y quedó libre.
El grupo que nos hemos quedado en la casa nos hemos limitado a sobrevivir al calor. No ha sido fácil. Sobre las seis de la tarde nos hemos puesto a trabajar otra vez, de nuevo haciendo ladrillos de adobe. Es curioso ver el contraste de elementos de modernidad y de tradición: estábamos mezclando tierra, agua y paja con nuestros pies al ritmo de la música que salía de un Ipad.

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A la vuelta hemos cenado junto a varios vecinos del pueblo, y nos hemos ido pronto a la cama. Ya se nota el cansancio de esta semana. Mañana conoceremos Jericó y el Mar Muerto, y será una jornada bastante más relajada que hasta ahora.
Jordi y Carlos H.

dissabte, 23 d’agost del 2014

Dia 7: Segon dia a la Vall d'en Jordà


Català:

Aquesta nit l'hem passat al balcó, amb un sostre fet de sacs cosits. Ha sigut dificil dormir pel soroll dels animals i per la gran quantitat de mosquits. A les sis del matí, la calor ens ha despertat. A nosaltres ens ha semblat que eren les deu del matí. Aquí ha començat el primer matí a la vall d'en Jordà.


Al matí ha vingut Abu Sakr, un activista de la organització Jordan Valley Solidarity Movement. Era un home gran i molt carismàtic a qui l'exèrcit israelià li ha destrosat la casa sis vegades al llarg de l'ocupació. També ha volgut resaltar que no només els his destrossen les cases sinó que també els hi treuen la vida ja que els hi van robar la propia aigua. Els israelians controlen tota l'aigua de la vall i a sobre els hi van tallar l'accés al riu Jordà deixant-lo a l'altra banda de la frontera. Per tot això, ha comparat la Vall d'en Jordà amb una presó, ja que està rodejada per la frontera, el mur i les colònies.

Després ens ha explicat com era la situació a la vall abans del 1966. Ens ha dit que aquesta ha sigut sempre una terra desitjada pels israelians, ja que és molt rica per a poder-hi conrear. Per això, a partir del 1966 l'objectius dels israelians han sigut les granjes.

A partir de la primera intifada (1987), l'ocupació en aquesta zona es va centrar en expulsar els palestins de les seves terres. Després dels acords d'Oslo, es van dividir els territoris en zona A, B, C i en zones naturals protegides. Normalment, les zones naturals son per protegir la fauna i la flora del territori, però en aquest cas, els israelians en van cremar bona part per expulsar la població palestina.

Seguidament, ens hem centrat en la destrucció de les cases que porta a terme l'exèrcit israelià. Ens explica que acostumen a ser a l'hiver o a l'estiu, quan les condicions de vida ala zona son més dures.

Per exemplificar tot això, ens explica el primer que van venir a casa seva per destruir casa seva l'any 1997. L'exèrcit va arribar amb excavadores, jeeps i gossos com si anéssin al front a lluitar amb un altre exèrcit. Per mostrar les injusticies que viu la població palestina ens explica queper poder construir necessiten un permís d'Israel, el qual normalment és denegat, excepte en cinc pobles que estan en zona B. En canvi, per poder construir les colònies no necessiten cap tipus de permís.

L'acumulació de tot això fa que la vida a la vall sigui molt complicada, per aquest motiu la població a la zona ha disminuit de 300.000 a 55.000 habitants.

Al final de la xerrada hem estat parlant sobre la resistència palestina i tammbé sobre la feina de les ONGs a la zona. Ens ha donat la seva opinió i diu que ell recolza la resistència no violenta, ja que creu que és el millor camí. També ha volgut recalcar la importància de l'educació dels joves, ja que son qui tenen més seqüeles a nivell psicològic per tot el què han viscut durant l'ocupació i sobretot del que han arribat a patir amb la destrucció de les seves cases. Seguint amb el tema, ha volgut deixar clar que ell no està en contra de cap religió i que aquest no és conflicte religiós, sinó que es tracta d'una ocupació.

Pel que fa al tema de la feina de les ONGs a la zona, s'han queixat del funcionament de la majoria, ja que aquestes elaboren projecte millionaris sense haver analitzat previament les necessitats de la zona. Això fa que les ONGs es gastin molts diners i que la població no noti cap millora a la seva comunitat.



Al migdia, després de dinar hem tingut temps per descansar, però ha sigut impossible dormir ja que la calor és realment molt dura aquí, també ho fa més dificil la poca aigua que hi ha la zona. A més, durant el dia no hem tingut electricitat, i això ha inhabilitat la nevera. Mai haviem desitjat tant aigua freda.

A les cinc, ens hem organitzat en dos equips per començar a treballar. Un ha anat a reconstruir una escola i l'altre s'ha quedat al poble fent maons d'adobe. Primer hem elaborat l'adobe amb els nostres peus per així barrejar la sorra, l'aigua i la palla. Ha sigut molt divertit per a nosltres, ja que era el primer cop per totxs. L'àmbient de feina ha sigut com el d'una gran família que treballa per el mateix objectiu: reconstruir les cases dels palestins.

El grup que ha anat a l'escola explica que ha sigut una gran aventura, ja que l'escola està situada molt a prop d'una base militar israeliana, i això condiciona la feina, que ha de ser molt cautelosa amb le sllums per no aixecar suspites.

Avui l'entrada és curta perqué hem d'anar a dormir aviat, ja que ens llevem a les quatre del matí per tornar a la feina, ja que la temperatura és molt més agradable.

Rizlane i Núria


Castellano:



Hemos pasado la noche en el balcón, con un techo hecho con sacos. Ha sido difícil dormir por el ruido de los animales del pueblo y por los mosquitos. A las seis de la mañana el calor ya nos ha despertado, a nosotros nos parecían las diez de la mañana. Y aquí ha empezado la primera mañana en el valle del Jordán.

Por la mañana ha venido Abu Sakr, un activista de la organización Jordan Valley Solidarity Movement. Era un hombre mayor y muy carismatico, y al que los israelís le han destrozado la casa seis veces durante la ocupación. También ha hecho hincapié en que no solo les destrozan las casas sino que les quitan la vida cuando les roban el agua. Los israelís controlan toda el agua de la valle del Jordan y les han cortado el acceso al río Jordán dejándolo al otro lado de la frontera. Por eso ha comparado el valle del Jordan con una prisión, ya que está rodeada con la frontera, el muro y las colonias.

Después nos ha explicado cómo era la situación en el valle antes de 1967. Nos ha explicado que desde siempre los israelís han querido esta tierra porque es muy rica para la agricultura. Por eso, a partir de 1967, el objetivo de los israelís fueron las granjas.

A partir de la primera intifada (1987), la ocupación se centró en expulsar a los palestinos de sus tierras y después de los acuerdos de Oslo, se declaró la separación de los territorios palestinos en zonas A,B,C y las zonas naturales protegidas. Normalmente las zonas naturales son para proteger la fauna y la flora, pero en este caso, los israelís quemaron las tierras para expulsar los palestinos .

Luego nos hemos centrado en la destrucción de casas. Nos explican que las destrucciones suelen ser en verano o en invierno, cuando la vida es más dura. Para ejemplificar nos cuenta la primera vez que entraron para destruirle la casa en 1997. Los soldados vinieron con excavadoras, jeeps y perros como si fueran al frente a luchar contra otro ejército. Para mostrar las injusticias que viven, nos cuentan que para poder construir las casas necesitan un permiso de Israel que normalmente es denegado, excepto en cinco pueblos que estan en zona B. En cambio para construir las colonias no necesitan ningún tipo de permiso.

Todo esto complica la vida de los palestinos en sus propios territorios y esto hace que muchos decidan ir a vivir a la ciudad: antes de 1967 había 300.000 palestinos que vivían en el valle, y ahora solo 55.000.

Al final hemos estado hablando de la resistencia del pueblo palestino y del papel de las ONGs en la zona. Él apoya la resistencia no violenta defendiéndola como el mejor camino para la paz. También apuesta por la educación de los jóvenes, ya que son los que tienen más problemas psicológicos por todo lo que han vivido, sobre todo la destrucción de sus casas. Siguiendo con el tema, ha querido dejar muy claro que él no está en contra de ninguna religión, que el conflicto no se basa en la religión, sinó que se trata de una ocupación.

Debatiendo el papel de las ONGs en la zona, se han quejado que muchas de ellas elaboran proyectos millonarios pero sin haber estudiado antes las necesidades del territorio, y esto hace que se pierda mucho dinero y que ellos no vean ningún resultado del proyecto.

En el mediodía, después de comer hemos estado descansando pero el calor ha hecho imposible poder dormir. Es realmente difícil vivir con este calor. También se ha hecho más difícil porque el agua escasea y no hemos tenido electricidad para hacer funcionar la nevera. Nunca habíamos deseado tanto agua fría.

A las cinco, nos hemos organizado en dos grupos para empezar a trabajar. Uno se ha ido a reconstruir una escuela y el otro se ha quedado en el pueblo haciendo ladrillos de adobe. Primero hemos hecho el adobe con nuestros pies y fue muy divertido porque era la primera vez para todos. El ambiente de trabajo ha sido como una gran familia que trabajaba junta para el mismo objetivo: reconstruir las casas de los palestinos.

El grupo que ha ido a la escuela explica que ha sido toda una aventura, ya que la escuela se encuentra muy cerca de una base militar israelí, y eso condiciona su trabajo, que tiene que ser muy cauteloso con las luces, para que no se note que están trabajando ahí.

Hoy la entrada es corta porque nos tenemos que levantar a las cuatro de la noche para volver a trabajar, cuando el tiempo es mas fresco.

La noche será corta pero estamos muy felices de estar aquí trabajando con los palestinos.


Núria y Rizlane


divendres, 22 d’agost del 2014

Dia 6: La Vall del Jordà, dia de contrast


CATALÀ:

 
Després de gaudir d'un descans més llarg del que hem estat acustomades en el transcurs del viatge, comencem una nova aventura direcció la Vall del Jordà deixant Betlem a les nostres esquenes.

La Vall del Jordà està situada a l'est de Palestina fent frontera amb Jordània. Representa un 28% de tot Cisjordània i té uns 65.000 habitants palestins i uns 65.000 isreilians colons, repartits en 37 colònies. Està dividit en diferents zones, l'àrea A i B (A sent de control palestí total i B control administratiu palestí i control militar israelià) comprenent només un 6,6% i en canvi l'àrea C (controlada militarment i administrativament per Israel) un 93,4%. A més a més, 57% de tot el territori és zona militar, volent dir que no tant sols la utilitzen per controlar als autòctons sinó també l'aprofiten per a fer les seves pràctiques militars que van des de les incursions a les proves d'armes.
 
 
Ja dintre la Vall del Jordà podem veure els canvis dràstics d'un costat i l'altre de la carretera. Per exemple, a la nostra dreta veiem un assentament de colons i a l'altra banda veiem una comunitat palestina. Una de les grans diferències que veiem a primera vista és el tipus d'infraestructura dels edificis. Els colons disposen d'allotgements desenvolupats i amb totes les necessitats cobertes. En canvi, les comunitats palestines estan compostes d'allotgements precaris i en tots els casos sense les necessitats bàsiques cobertes. Aquest fet ve donat perquè en tota l'àrea C els palestins no tenen permis de construcció ja que l'administració està controlada per Israel i no els hi en dóna. En molts casos aquestes cases precàries són derribades per bulldozers fins al punt que una mateixa casa ha patit 5 demolicions. Aquest fet porta a que molts autòctons decideixin marxar deixant la unitat familiar.

Tot i que aquesta sigui la principal diferència, també podem veure com la vegetació entre uns i altres també varia molt i això és a causa del repartiment de l'aigua. Les colònies poseeixen aigua il·limitada i en canvi els autòctons poden passar dies i fins i tot setmanes sense ella. Aquest fet es produeix a causa del robatori de pous i de manantials per part dels israelians. Per això podem veure com el color predominant en els assentaments és el verd de la vida i en canvi en territoris palestins és el marró de la pobresa.

Uns metres més endavant veiem diferents terrenys destinats a l'agricultura dels colons com si d'oasis es tractessin. Són plantacions perfectament distribuides dintre les extenses parcel·les creant línies infites d'arbres, com plataners, olivers, tarongers, vinyes i dàtils. Aquestes estan protegides per valles elèctriques crean un continu perill fins el punt que nens i nenes d'una escola han arribat a tenir diferents accidents amb elles. Passat aquest oasi veiem una extensió desèrtica limitada per muntanyes a l'horitzó. Aquest fet demostra com l'aigua juga un paper clau en l'economia fent que els palestins treballin les seves terres per a subsistir ells mateixos i en canvi els colons puguin vendre les seves produccions.

Continuant el nostre viatge percebem com els cartells simbolitzen el missatge que els interessa donar als israelians. Fins ara tots els cartells que haviem vist estaven escrits en tres idiomes i en un ordre concret: arab, hebreu i anglès. Però a l'entrar a l'àrea C, la major part del territori, tot canvia. El primer idioma en els cartells passa a ser l'hebreu, seguit per l'àrab i acabant amb l'anglès. Aquest fet ens remarca com de clar volen deixar a qui pertany el poder en el territori. Un altre tipus de cartells són els que trobem a l'entrar en àrees A. Per la seva gran dimensió i pel seu color, el vermell, és impossible no veure'ls. El que hi trobem escrit és: “Aquesta carretera es dirigeix cap a l'àrea A sota el control de l'Autoritat Palestina, per això queda prohibida l'entrada dels ciutadans israelians, ja que és perillós per a les vostres vides i va en contra de la Llei d'Israel”, sembla que relaciona els palestins amb terroristes i /o gent perillosa.


 
Ja arribats al nostre destí ens trobem amb en Rasheed, membre de l'associació Jordan Valley Solidarity que ens fa una petita introducció de qui són i què fan. Des de fa uns anys treballen per a protegir l'existència de Palestina a partir d'ajudar a aquells habitants de la Vall del Jordà que ho necessitin. Un exemple de la seva tasca que hem pogut veure amb els nostres propis ulls és la reconstrucció de 50 cases, la construcció d'una escola i d'una clínica, donant així la possibilitat de viure, fent referència al seu lema: “Existir és resistir”.

Després d'aquesta breu introducció a l'associació hem anat amb l'autobús en direcció nord, passant per Hamra, Khirbet Humsa, entre altres, per a conèixer una mica més la Vall del Jordà mentre en Rasheed ens explicava una història d'un adolescent palestí de 17 anys que els soldats d'Israel van matar pel simple fet de caminar direcció un checkpoint amb una ampolla d'aigua a les seves mans. Els militars van disparar al noi perquè es pensaven que duia una arma, però en comptes de demanar-li què portava, de fer-lo parar o disparar-lo però sense matar-lo perquè no s'escapés, van obtar per disparar-lo amb intenció de treure-li la vida. Aquesta acció demostra que Israel no considera la vida d'un palestí com la de qualsevol altre humà.
 
Més tard, ens parem davant d'una casa, situada al costat del checkpoint de Hamsa, reconstruida pel Jordan Valley Solidarity que fa un any va ser enderrocada pels militars d'Israel. L'associació ha aconseguit proporcionar electricitat, aigua i una carretera asfaltada a la familia. La casa està situada sobre una vall, punt estratègic per als israelians fent que sempre estiguin en el punt de mira.

Al tornar a la casa on ens allotgem, dins la comunitat de Fasayil, ens trobem amb un fet no esperat. Com a grup volíem anar a jugar a futbol amb les criatures i membres de la comunitat, però quan ja ens dirigíem al carrer han frenat a les noies amb la finalitat de no deixar-les jugar. Dins la comunitat no està ben vist que una noia jugui a futbol ni que es passegi pel poble sense presència masculina. Per a totes nosaltres ha estat un xoc ja que hem viscut personalment aquest tracte inferior cap a les dones.

Amb tot el que hem vist i viscut aquests últims dies ens preguntem quin és el límit de l'ésser humà. Fins a quin punt ha de patir una persona per a que una altra es senti realitzada, com moltes vegades la diferent provinença de països impedeix la vivència comunitària i sobretot com la religió pot afectar a la humanitat.



Catrin i Guillem


CASTELLANO:
 
Día 6: La Valle del Jordan, día de contrastes

Después de disfrutar de un descanso más largo de lo que estamos acostumbrados en el transcurso del viaje, empezamos una nueva aventura dirección el Valle del Jordan dejando Belén a nuestras espaldas.

El Valle del Jordan está situado al este de Palestina, haciendo frontera con Jordania. Representa un 28% de toda Cisjordania y tiene unos 65.000 habitantes palestinos y unos 65.000 israelís colonos, repartidos en 37 colonias. Está dividida en diferentes zonas, el área A y B (A siendo de control palestino total y B siendo de control administrativo palestino y de control militar israelí) comprenden solo un 6,6% y en cambio el área C (controlada militarmente y administrativamente por Israel) un 93,4%. Además, un 57% de todo el territorio es zona militar, queriendo decir que no solo la utilizan para controlar a los autóctonos sino que aprovechan para hacer sus prácticas militares, desde hacer incursiones hasta pruebas de armas.

Dentro de la Valle del Jordan podemos ver los cambios drásticos de un lado al otro de la carretera. Por ejemplo, a nuestra derecha vemos un asentamiento de colonos y al otro lado vemos una comunidad palestina. Una de las grandes diferencias que vemos a primera vista es el tipo de infraestructura de los edificios. Los colonos disponen de alojamientos desarrollados y con las necesidades básicas cubiertas. En cambio, las comunidades palestinas estan compuestas de alojamientos precarios y en todos los casos sin lo necesario para vivir. Este hecho sucede porque en toda el área C los palestinos no tienen los permisos de construcción ya que la administración esta controlada por Israel. En muchos casos estas casas precarias son derribadas por bulldozers hasta el punto que una casa ha sufrido 5 demoliciones. Este hecho lleva a que muchos autóctonos decidan irse dejando la unidad familiar.

Aún siendo la principal diferencia, también podemos ver como la vegetación entre unos y otros es distinta a causa de la distribución del agua. Las colonias poseen agua ilimitada y en cambio los autóctonos pueden pasar días, incluso semanas sin ella. Este hecho se produce a causa del robo de pozos y manantiales. Por eso podemos ver como el color predominante en los asentamientos es el verde de la vida y en cambio en territorio palestino es el marrón de la pobreza.

Unos metros más adelante vemos diferentes terrenos destinados a la agricultura de colonos como si de oasis se tratasen. Son plantaciones perfectamente distribuidas dentro de extensas parcelas creando infinitas líneas de árboles, como plataneros, oliveros, naranjeros, viñales y dàtiles. Éstas están protegidas por vallas eléctricas creando un continuo peligro hasta el punto que niños y niñas de escuelas próximas han llegado a tener accidentes con ellas. Pasado éste oasis vemos una extensión desértica limitada por las montañas en el horizonte. Esto demuestra como el agua juega un papel clave en la economía haciendo que los palestinos trabajen sus tierras para subsistir y en cambio los colonos puedan vender todas sus producciones.

Prosiguiendo con el viaje percibimos como los carteles simbolizan de diferentes formas el mensaje que interesa dar a Israel. Hasta ahora todos los carteles que habíamos visto estaban escritos en tres idiomas y en un orden concreto: árabe, hebreo y inglés. Pero al entrar en el área C, la mayor parte del territorio, todo cambia. El primer idioma en los carteles pasa a ser el hebreo, siguiendo con el árabe y acabando en inglés. Esto nos remarca cómo de claro quieren dejar a quien pertenece el poder en el territorio. Otro tipo de carteles son los que encontamos al entrar en el área A. Por su gran dimensión y su color, el rojo, es imposible no verlos. Lo que encontramos escrito es: “Ésta carretera se dirije hacia el área A bajo control de la Autoridad Palestina, por eso queda prohibida la entrada a los ciudadanos israelís, ya que es peligroso para vuestras vidas y va en contra de la Ley de Israel”, que parece que relaciona a los palestinos con terroristas y / o gente peligrosa.

Una vez llegados a nuestro destino, nos encontramos con Rasheed, miembro de la asociación Jordan Valley Solidarity que nos hace una pequeña introdución de quiénes son y qué hacen. Des de hace unos años trabajan para protejer la existencia de Palestina ayudando a aquellos habitantes del Valle del Jordan que lo necesitan. Un ejemplo de su trabajo y que hemos podido ver con nuestros propios ojos es la reconstrucción de 50 casas, una escuela y una clínica, dando la posibilidad de vivir y haciendo referencia a su lema: “Existir, es resistir”.

Después de ésta breve intruducción de la asociación hemos ido en autocar en dirección norte, pasando por Hamra, Khirbet Humsa, entre otros, para conocer un poco más del Valle del Jordan. Mientras Rasheed nos explica una historia de un adolescente palestino de 17 años que los soldados de Israel mataron por el simple hecho de anadar dirección un checkpoint con una botella de agua en sus manos. Los militares dispararon al chico porque pensaban que llevaba un arma encima, pero en lugar de pedir lo que llevaba, de hacerlo parar o dispararlo sin matarlo para que no se escapase, obtaron por dispararlo con la intención de quitarle la vida. Esta acción demuestra que Israel no considera la vida de un palestino como la de cualquier otro humano.

Más tarde, nos paramos en una casa, situada al lado del checkpoint de Hamra, reconstruida por el Jordan Valley Solidarity que hace un año que fue destruida por miltares de Israel. La asociación ha conseguido proporcionar electricidad, agua y una carretera esfaltada a la família. La casa está situada encima de un valle, punto estratégico para los israelís, haciendo así que siempre estén en el punto de mira.

Al volver a la casa donde nos huespedamos nos encontramos con un hecho no esperado. Como grupo queríamos ir a jugar a fútbol con los niños y miembros de la comunidad, pero cuando nos dirigíamos a la calle frenaron a las chicas con la finalidad de no dejarles jugar. Dentro de la comunidad no está bien visto que una chica juega a fútbol ni que se pasee por el pueblo sin presencia masculina. Para todas nosotras ha sido una sorpresa ya que hemos vivido personalmente éste trato inferior hacia las mujeres.

Con todo lo que hemos visto y vivido estos últimos días nos preguntamos cuál es el límite del ser humano. Hasta qué punto ha de sufrir una persona para que otra se sienta realizada, cómo muchas veces la diferencia de dónde venimos impide la vida en comunidad y sobretodo, como la religión puede afectar a la humanidad.


Catrin y Guillem

dijous, 21 d’agost del 2014

Dia 5. Ramallah: Drets humans, ciutadania crítica i activa



Ens llevem d'hora, més tranquil·les després de la nit d'ahir. La notícia de que la treva s'ha trencat i sentir com la ciutat s'impregna de la sirena, avisant que un coet provinent de Gaza va caure prop de Jerusalem, ens va descol·locar. Ens tranquil·litza l'actitud dels autòctons,  a qui tristament l'habitud d'aquesta situació els fa saber quan hi ha perill i quan no. Veure com el propietari de l'hostal on dormim seguia mirant la pel·lícula a la televisió com si res, ens va fer adonar que no ens havíem de preocupar.

Ens trobem direcció a Ramallah, ciutat non-grata per a la majoria de palestins degut a que és on es concentra el consumisme i la normalització de la situació, tot i que si es mira bé, es veuen els detalls que mostren la ocupació de l'Estat d'Israel. Si ens hem llevat tan d'hora és perquè degut als dos checkpoints que s'han de creuar obligatòriament per arribar a Ramallah, no se sap quant es pot retrassar el viatge. Hem tingut sort i no hem fet cua, a diferència de la majoria de palestins a diari.



Ens reunim amb Randa Wahbe d'Addameer, organització que treballa per a la defensa dels drets dels presoners polítics palestins, que ens fan esgarrifar amb les seves dades. Infants poden passar 20 anys a la presó per tirar pedres, els palestins són detinguts sense proves ni explicació del perquè (primer durant sis mesos i poden seguir així indefinidament), són jutjats per militars, se'ls deshumanitza mitjançant condicions lamentables; tortures de tot tipus i un llarg i terrible etcètera. Afegim l'enllaç d'un testimoni d'un presoner que recentment ha participat en una de les vagues de fam més duradores a Palestina: https://www.youtube.com/watch?v=pySlP6htVEA



Seguidament parlem amb Rachel Boral d'Alhaq, que significa verdader o el dret en àrab. Fa més de trenta anys que Alhaq lluita utilitzant la llei internacional per a defensar els drets humans dels palestins. Rachel deixa molt clar que la llei sovint frustra, que estan esperant a que actuï Europa d'una vegada i que si la ocupació és rentable és pels grans beneficis que se'n produeix. Perquè rep tanta atenció aquest conflicte? A diferència d'altres llocs del món on també es violen els drets humans, hi ha qui pensa que el que passa a Palestina és justificable, i a més, Israel, el violador dels drets humans, és recolzat fortament pels governs europeus. Per aquells que no heu viatjat a Palestina, l'organització ofereix vídeos com el següent (https://www.youtube.com/watch?v=lIvGxltE12g), per a conèixer una de les moltes violacions de drets humans que Israel exerceix sobre el poble palestí; el mur d'Apartheid.



Mengem de peu per arribar a temps per a conèixer a Mar Benseny de Novact, l'Institut Internacional de l'acció no violenta, que ens parla de la no violència com a mètode de resistència popular.  Abdallah Abu Rahma, del Comitè de Coordinació de Resistència Popular i designat per la Unió Europea com al primer Defensor de Drets Humans a Palestina, ens explica les petites victòries que han aconseguit a través de la no violència, mètode que considera més eficaç contra la ocupació israeliana.  Entre aquestes victòries destaquem la reformulació el mur, retornant així el 35% de les seves terres als palestins de Bil'in.

Malauradament no em pogut conèixer tan com volíem d'aquesta organització ja que hem marxat corrent per a escoltar a Omar Barghouti de BNC, Comitè Nacional de la campanya de Boicot, Desinversions i Sancions (BDS). Campanya inspirada en la lluita contra l'Apartheid a  Sudàfrica, representa avui en dia una amenaça estratègia per al govern israelià. Una de les maneres que més es pot contribuir a la causa palestina és desenvolupant aquesta campanya als nostres països. Els detalls de com dur-la a terme els trobem a: http://www.bdsmovement.net/ i a nivell català a: http://www.bdscatalunya.org/. Alguns dels darrers èxits d'aquesta campanya han estat: la desinversió massiva de l'empresa francesa Violia, companyia de trens que uneixen les colònies il·legals amb Israel; 1200 professors espanyols han firmat recolzant el boicot acadèmic (http://boicotisrael.net/bds/1200-profesores-investigadores-bds-academico/); i, la desinversió de fons de pensions danesos a cinc grans bancs israelians. En poc temps ens ha transmès com cadascú des del seu país a través de moviments col·lectius organitzats pot lluitar per la causa palestina. Aquesta tàctica ha donat moltes garanties d'èxit: només cal veure la història de Sud Àfrica.



Passejant per Ramallah veiem com de diferent és de la resta de Cisjordània: bruta, superpoblada i plena de vida comercial. Tornant a l'hostal a Beit Sahour no hem tingut tanta sort com al matí al checkpoint, degut a les retencions que creen els soldats parant cotxes aleatòriament, produint llargues cues. Accions com aquestes criminalitzen i titllen de perillosos a palestins treballadors que volen tornar a casa.



No és una guerra: no ens trobem davant dues parts iguals. La supremacia israeliana tracta a la població palestina de manera inferior, oblidant que aquells a qui els hi estan limitant el seu moviment, la seva llibertat d'expressió, les seves necessitats bàsiques; els estan terroritzant, massacrant, com està passant actualment a Gaza, i torturant, són persones humanes. La ocupació israeliana intenta activament i diàriament deshumanitzar la vida de la població palestina,  el que comporta una vulneració constant del seu dret a viure lliurement en les seves terres.

Cristina i Alys
Dimecres 20 d'agost


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Derechos Humanos, ciudadanía crítica y activa.

Nos levantamos pronto, más tranquilas después de la noche de ayer . La noticia de que se ha roto la tregua y sentir como la ciudad se impregna de la sirena, avisando que un cohete proveniente de Gaza cayó cerca de Jerusalén, nos descolocó. Nos tranquiliza la actitud de los autóctonos, que tristemente la habitud de este situación les hace saber cuando hay peligro y cuando no. Ver como el propietario del hostal donde dormimos seguía mirando la película que estaba viendo en la televisión como si nada, nos hizo darnos cuenta que no teníamos que preocuparnos.

Nos encontramos dirección a Ramallah, ciudad non grata para la mayoría de los palestinos, debido a que es donde se concentra el consumismo y la normalización de la situación, aunque si la miras bien, te das cuenta de los detalles que muestran la ocupación del Estado de Israel. Nos hemos levantado pronto porque debido a los dos checkpoints que obligatoriamente teníamos que pasar, no se sabe cuanto se puede retrasar el viaje. Hemos tenido suerte y no hemos hecho cola, a diferencia de la mayoría de palestinos a diario.

Nos reunimos con Randa Wahbe de Addameer, organización que trabaja para la defensa de los derechos de los prisioneros políticos palestinos, que nos hacen estremecer con sus datos. Niños pueden pasar 20 años en prisión por tirar piedras, los palestinos son detenidos sin pruebas ni explicación del por qué, primero durante 6 meses y pueden estar así indefinidamente, son juzgados por mlitares, se les deshumaniza mediante condiciones lamentables que pasan por torturas de todo tipo y un largo y terrible etcétera.

Añadimos un testimonio de un prisionero que recientemente ha participado en una de las huelgas más duraderas de palestina. https://www.youtube.com/watch?v=pySlP6htVEA

Seguidamente Rachel Boral de Alhaq, que significa verdadero o el derecho en árabe. Hace más de 30 años que esta organización lucha usando la ley internacional para defender los derechos humanos de los palestinos. Reichel deja muy claro que la ley a menudo frustra los, están esperando a que Europa actúe de una vez, y que si la ocupación es rentable es por los grandes beneficios que se producen. ¿Por qué este conflicto recibe tanta atención? A diferencia de otros conflictos donde también se violan los derechos humanos, hay quienes piensan que lo que pasa en palestina es justificable, y encima quien viola los derechos humanos, en este caso Israel, es apoyado fuertemente por los Gobiernos europeos. Para aquellos que no conocen palestina, la organización nos ofrece vídeos, en español, como el siguiente (https://www.youtube.com/watch?v=lIvGxltE12g ) , para conocer una de las muchas violaciones de los derechos humanos que el Estado de Israel ejerce sobre el pueblo palestino; El muro del Apartheid.

Hemos comido a toda prisa, algunos de pie, o llevándose la comida por el camino, para que nos diera tiempo a conocer a Mar Benseny de Novact, Instituto Internacional de la Acción no violenta. Ella nos habla de la no violencia como método de la resistencia popular. Abdallah Abu Ranha del Comité de Coordinación de Resistencia Popular y designado por la Unión Europea como el primer defensor de los Derechos Humanos en Palestina, nos cuenta las pequeñas victorias que han conseguido, a través de la no violencia, método que considera más eficaz contra la ocupación israelí. Entre estas victorias destacamos la reformulación del muro, devolviendo así el 35% de sus tierras a los palestinos de Bil’in. No hemos podido conocer tanto como hubiésemos querido a esta organización ya que hemos tenido que salir corriendo para escuchar a Omar Barghouti de BNC, Comité Nacional de la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanción (BDS). Campaña inspirada en la lucha contra el Apartheid sudafricano, represenya hoy en día una amenaza estratégica para el Gobierno de Israel. Una de las formas con las que más podemos contribuir a la causa palestina, es desarrollando esta campaña en nuestra ciudad. Los detalles de cómo llevarla a cabo los encontramos en www.bdsmovement.net , si estás en Madrid puedes mirar https://www.facebook.com/GrupoBDSMadrid . Algunos de los últimos éxitos de esta campaña han sido: la desinversión masiva de la empresa francesa Violia, compañía de trenes que unen las colonias ilegales con Israel; 1.200 profesores españoles han firmado el boicot académico http://boicotisrael.net/bds/1200-profesores-investigadores-bds-academico ; y, la desinversión de fondos de pensión daneses a 5 grandes bancos israelíes. En poco tiempo nos ha transmitido como cada cual desde su lugar, a través de movimientos colectivos organizados puede sumarse a la causa palestina. Esta estrategia ha dado muchas garantías de éxito: solo hace falta ver la historia de Sud África.

Paseando por Ramallah vemos como de diferente es del resto de Cisjordania: sucia, sobrepoblada y llena de vida comercial. Volviendo al hostal en Beit Sahour no hemos tenido tanta suerte como por la mañana en el Checkpoint, debido a las retenciones que crean los soldados parando coches aleatoriamente y produciendo largas colas. Acciones como estas criminalizan y tachan de peligrosos a palestinos trabajadores que quieren volver a casa.

No es una guerra: no nos encontramos ante dos partes iguales. La supremacía israelí trata a la población palestina de manera inferior, olvidando que aquellos a quienes limitan su movimiento, su libertad de expresión, sus necesidades básicas; los están aterrorizando, masacrando, como está pasando actualmente en Gaza, y torturando, son personas humanas. La ocupación israelí intenta activamente y diariamente deshumanizar la vida de la población palestina lo que comporta una vulneración constante de su derecho a vivir libremente en sus tierras.

Alys y Cristina